La Colegiata de Santa María de Borja

Pincha para ampliarLa antigua colegiata de Santa María es el principal monumento religioso de la ciudad de Borja. Desde 2001 es Bien de Interés Cultural y ese mismo año fue incluido en la relación del conjunto de edificaciones a las que afecta, en cierto modo, la declaración de Patrimonio Mundial que la UNESCO otorga al conjunto denominado  Arquitectura Mudéjar de Aragón

A lo largo de su dilatada historia, el templo ha ido adaptándose a los gustos estéticos de cada época y, en la actualidad, puede seguirse su evolución a través de las huellas conservadas de las sucesivas etapas constructivas.

 


La primitiva Iglesia Románica de Santa María

Pincha para ampliarLa presencia de cristianos en la zona de Borja está documentada, arqueológicamente, desde época romana pero nada sabemos de lo ocurrido durante los 400 años de la dominación musulmana.

En torno a 1120, poco después de la Reconquista, fue creada una parroquia que, dedicada a Nuestra Señora, estaba situada en el exterior de la muralla ya que, debido a la entrega de la población como consecuencia de una capitulación, los musulmanes pudieron residir y utilizar sus mezquitas hasta que edificaron un nuevo barrio al otro lado de la cerca. Pincha para ampliar

 

 

El primitivo templo de Santa María era una construcción románica en piedra, de la que han quedado importantes restos de sus muros, ocultos por estructuras posteriores, aunque no conocemos las características de su planta.

A esa época pertenecen, asimismo, la parte inferior de ambas torres y algunos restos encontrados entre materiales de desecho, como los que exponen en el Museo.

Pincha para ampliarUna iglesia fortaleza

A mediados del siglo XIV el deficiente estado en el que se encontraba la antigua iglesia románica y las circunstancias políticas del momento motivaron que se llevara a cabo una obra muy importante que transformó completamente el aspecto, tanto exterior como interior, del templo.

Fueron tiempos de gran inestabilidad, como consecuencia de los enfrentamientos entre  castellanos y  aragoneses. La situación de Borja, en una zona muy próxima a la frontera, hizo aconsejable fortificar el edificio de Santa María, mediante la construcción de un adarve que lo circundaba - adquiriendo la tipología característica de ese conjunto al que se ha dado el nombre de "Iglesias fortaleza"- y del que hoy puede contemplarse un tramo completo del mismo en el espacio rehabilitado junto al pórtico.

La construcción del nuevo templo, utilizando ladrillo, no supuso la desaparición del anterior, cuyos muros en piedra quedaron embutidos en los de la nueva construcción. Esta etapa constructiva es la que puede ser enmarcada, con más propiedad, dentro del estilo mudéjar, aunque algunas reformas posteriores se inscriben también dentro de la misma tipología, con un carácter retardatario.

La erección en Colegiata

La situación jurídica de Santa María experimentó un cambio radical a partir de 1449, al ser erigida en Colegiata por Bula del Papa Nicolás V que vino a ratificar una anterior de Eugenio IV, dada en 1445.

Las necesidades del Capítulo que la regía obligaron a la construcción del claustro, para lo que fue preciso modificar el trazado de la muralla y cambiar el emplazamiento de una de las puertas.

A partir de este momento se realizaron numerosas obras que, primero, afectaron a la estructura interior del viejo templo en el que, posteriormente, se produjo un cambio muy importante como consecuencia de las obras encargadas al maestro morisco Antón de Veoxa que acababa de construir la Casa Consistorial y que, más tarde, edificaría la Casa de la Estanca.

La reforma de Veoxa supuso la construcción de una nueva cabecera, el recrecimiento de los muros de la nave, el trazado de una nueva bóveda y la edificación de uno de los cuerpos de la torre del reloj.

Las obras se prolongaron durante varios años, no tanto por la envergadura de las mismas, sino por los problemas surgidos con Veoxa que dieron lugar a serios enfrentamientos con el cabildo.

 

 



Las últimas reformas

El bombardeo sufrido por la colegiata en 1706, durante la Guerra de Sucesión, y del que quedan huellas en la torre del reloj, afectó de manera muy importante a su estructura. Pincha para ampliar

Un incendio desencadenado en el último tercio del siglo XVIII terminó por arruinar las bóvedas de la nave que se derrumbaron, obligando a trasladar el culto a una de las alas del claustro.

La reconstrucción fue llevada a cabo, a comienzos del siglo XIX, de acuerdo con las nuevas corrientes arquitectónicas y bajo la supervisión de una institución de gran prestigio creada por entonces: La Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza.

De ella surgió el aspecto actual del interior de la nave cuyas  cubiertas fueron recrecidas sobre unos grandes arcos apuntados de ladrillo, entre los contrafuertes. Por entonces se construyó también, el chapitel de una de las torres y se reedificó el pórtico.

Pincha para ampliarEl retablo actual es fruto de la reforma efectuada por el escultor Santiago Marsili sobre el que, realizado por los hermanos Antonio y Gregorio de Mesa, sustituyó en 1683 al antiguo retablo gótico.

Como consecuencia de la aplicación del Concordato de 1851, la colegiata de Santa María fue transformada en Parroquia Mayor, situación  jurídica que ha mantenido hasta fechas muy recientes.