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La Colegiata de Santa María, es el resultado de superposición de estilos, fruto de las distintas reformas y ampliaciones a las que ha sido sometida a lo largo de los siglos. Pincha para ampliar
Su fundación es muy antigua, conservando restos de época románica tales como la base de las torres y sobre todo la escalera de caracol labrada en piedra de la denominada torre del Reloj.
A finales del siglo XIV, es objeto de intensas reformas, adquiriendo el aspecto de las “Iglesias Fortaleza”. De esta época se ha restaurado recientemente un tramo del adarve, con arcos apuntados –junto al Pórtico- que circundaba la iglesia, y el cuerpo central de la Torre del Batallón –actualmente del Reloj-.Pincha para ampliar

 

En el siglo XV es elevada a Insigne Colegiata por los Papas Eugenio IV y Nicolás V, en 1445 y 1449 respectivamente, siendo objeto de nuevo de intensas reformas.
Se manda hacer el gran retablo gótico del altar mayor –cuyas tablas se exhiben en el Museo de la Colegiata-, el Claustro gótico mudéjar con arcos realizados en ladrillo aplantillado actualmente tapiados -cuya construcción se dilata hasta principios del s. XVI- la sillería coral, de madera de nogal de finales del s. XV etc..
En el s. XVI, se vuelven a elevar las torres, y se reedifican los tramos centrales de la iglesia, interviniendo el maestro de obras borjano Antón de Veoxa. Destaca durante este siglo la construcción del gran Órgano, cuya monumental caja se halla fechada en el año 1569.


Los siglos XVII y XVIII, se hallan marcados fundamentalmente por la construcción del conjunto de capillas que deformaron una de las alas del Claustro, junto con la actual Sala Capitular, el Trasagrario y sobre todo el nuevo retablo del altar mayor, dedicado a la Asunción de María a los cielos, capitulado en 1683 con los hermanos Antonio y Gregorio de Messa, posteriormente reformado –o mejor dicho modernizado- por Santiago Marsili y Diego Díaz del Valle a finales del siglo XVIII.


 En el XIX, los problemas estructurales en las bóvedas que cubren la Iglesia, provocan su demolición, construyéndose las actuales de lunetos, decorando los muros al estilo neoclásico, el imperante en la época: pilastras acanaladas de orden corintio, entablamento muy moldurado...
De esta época son el Pórtico, los grandes arcos apuntados que aparecen a lo largo de los muros de la fachada de la Iglesia, la Sacristía Mayor y el cuerpo superior de la Torre de las Campanas.
Pincha para ampliarEl claustro se cubre con bóvedas de crucería de nervios muy abombados. El rasgo más importante y que lo hace prácticamente único en Aragón, son los arcos que abrían al jardín o patio interior, y que como se ha dicho, fueron realizados junto con los óculos, en ladrillo aplantillado, siendo tabicados en el siglo XVIII.

ClaustroEl conjunto de capillas en una de sus alas, son en su mayoría de época barroca, y fueron construidas por las Cofradías gremiales de la ciudad. Destacan sobre todo, la Capilla del Stmo. Cristo de la Parroquia, con una excelente talla del Crucificado, de finales del siglo XVI, la capilla de San Isidro, con bello retablo ornado de tablas igualmente del XVI, la del Descendimiento o de los Dolores, que sobresale por su arquitectura y decoración, la del Pilar con retablo de tablas de estilo protobarroco de inicios del XVII y la del Stmo. Cristo del Arca, con importante talla de Cristo yacente, articulada, s. XVII, contenida en un arca dorada del XVIII, y que constituye el eje de la ceremonia del Santo Entierro, de gran arraigo en la Ciudad.

La iglesia cuya estructura es de época medieval, está decorada –como se ha dicho- al estilo neoclásico, bóveda de lunetos y pilastras acanaladas de orden corintio.

RetabloRetabloDestacan sobre todo, el retablo del altar mayor obra de los hermanos Antonio y Gregorio de Messa, que lo realizaron entre 1683 a 1704. Posteriormente fue objeto de una intensa reforma –como se ha indicado- llevada a cabo en 1783 por Santiago Marsili y Diego Díaz del Valle, que consistió en su transformación al gusto academicista de la época, desapareciendo toda la frondosa decoración churrigueresca que originalmente ornaba este retablo, llegando a sustituir la titular. Todas las demás imágenes son de los hermanos Messa. Como se ha indicado está dedicado a la Asunción de María a los Cielos, con San Pedro y San Pablo apóstoles, apareciendo en las calles laterales San Sebastián y San Juan Bautista. En el cuerpo superior la Exhaltación de la Santa Cruz y en el remate el Ángel de la Guarda.

Pincha para ampliarDetalle del FrontalEs destacable el Frontal de estuco, fechado en 1688, debido al veneciano Ambrosius Mariesque, obra importante que resulta una perfecta imitación de taracea de mármoles, ofreciendo al espectador un variado jardín de flores y pájaros exóticos, de gran colorido que invita poderosamente a su contemplación.

 

Sillería del coroEl coro representa un conjunto sólo comparable a algunos de los más grandes templos aragoneses. La sillería de dos gradas, de finales del siglo XV, consta de 51 asientos, aunque con toda probabilidad llegó a contar originalmente con un número superior. No se conservan los remates o cresterías que en su estado primigenio debió lucir. Destaca la talla de los apoyamanos decoradas con diversas labores de tipo vegetal fundamentalmente. En el centro el gran facistol giratorio, rematado por una talla de cuerpo entero del Salvador –Resucitado-.

Órgano de la ColegialÉl gran órgano, fechado en 1569, conserva su monumental caja, labrada a modo de retablo en madera de pino. A pesar de las reformas a las que ha sido sometida conserva la estructura principal de pilastras acanaladas, y entablamento moldurado, decoración de putti, guirnaldas etc.. Destacan en la parte superior, contenidas en sendas hornacinas las imágenes de cuerpo entero, de mediano tamaño, de los apóstoles Pedro y Pablo.
La balaustrada, junto con la verja que cierra el conjunto son posteriores, dando al a este espacio un encanto peculiar.

En la capilla de san Antón Abad, destaca el retablo, las imágenes de Santa Apolonia y Santa Águeda y sobre todo el busto procesional de San Nicolás de Tolentino, obra del s. XVI, de bulto redondo, y madera dorada con bellas labores en esgrafiado de pan de oro.
Pila BautismalEn frente, la capilla de San Esteban Protomártir, con bello retablo barroco de columnas estriadas anteriores, probablemente de finales del XVI principios del XVII. Destaca la gran pila bautismal, realizada a inicios del siglo XVIII, griotte francés, trasladada a este emplazamiento a finales del siglo pasado.

Ambas capillas se cierran con sencilla verja balaustrada de hierro colado, realizada en el año 1879, que hasta hace unos años estaba instalada en el presbiterio del altar mayor, antes de las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II.

 


Las siguientes capillas son posteriores a la reedificación de la Iglesia. De mediados del XIX, poseen cúpula con literna y tramo final donde se hallan los respectivos retablos.
La primera está dedicada a Nuestra Señora de la Peana, patrona de la Ciudad. Antiguamente era la capilla de los Reyes Magos a la que se unió la Sala Capitular que corresponde al actual tramo del presbiterio de esta capillla. Destacan el retablo barroco del s. XVII, el busto de la patrona de finales del siglo XVI (recientemente restaurado) sobre peana dorada del XVIII de gusto rococó y la excelente talla de bulto redondo y cuerpo entero que representa a San Babil (o Babilas) Obispo de Antioquia, del siglo XVIII, atribuida a Mena, perteneciente en origen a la desaparecida Iglesia del Convento de San Agustín.
La devoción hacia Ntra. Sra. de la Peana, arranca de antiguo, adquiriendo un auge extraordinario a partir de 1789, en que es proclamada popularmente patrona de la ciudad. Como se ha indicado se trata de un busto, de finales del XVI, decorado con excelentes labores vegetales y florales tanto en el manto como en la túnica, realizadas en estofado y esgrafiado en pan de oro.
Las fiestas patronales se celebran en torno al primer Domingo de Mayo (Día de la Virgen) destacando la máxima expresión religiosa contenida en la Procesión del Rosario de Cristal, construido en 1928, que se celebra al caer el día.

En la capilla del Corazón de Jesús, aparece el Retablo de estilo neogótico, obra de los hermanos Albareda, construido en 1930. El retablo original, se halla desmontado a la espera de su completa restauración con objeto de devolverlo a su ubicación original. Se trata de una interesante obra de la primera mitad del siglo XVII, de estilo barroco, y madera policromada, dedicado al culto a Ntra. Sra. del Rosario.
En una hornacina, destaca una bella imagen de la Purísima Concepción, talla de madera policromada, perteneciente al siglo XVII.

En la siguiente capilla, llaman la atención dos retablos. El que preside este espacio, cuajado de reliquias, es un interesante ejemplo del renacimiento herreriano, de principios del s. XVII, ejecutado en madera dorada con cuidadas labores en estofado de pan de oro. Dedicado a Ntra. Sra. del Rosario y a Santo Domingo de Guzmán, se halla ornado de interesantes bustos relicarios, arquetas etc.. que custodian una impresionante lipsanoteca, quizás una de las más ricas de nuestro país, por el elevado número de reliquias que posee. En la predela destacan las bellas tablas con pintura al óleo, sobre todo la central donde se muestra la Adoración de los Reyes.

Originalmente este retablo se hallaba –hasta el siglo XIX- en la actual Sala Capitular, fundada por el Obispo dominico, natural de Borja, D. Juan López de Caparroso, prelado de Monópoli (actual Italia). Para ello dotó de numerosas reliquias que fue recopilando durante su estancia en la península itálica.
El otro retablo de estilo plateresco –actualmente dedicado al Sgdo. Corazón de María- no conserva sus imágenes originales, salvo la Lamentación de su remate, todas las demás son de moderna factura. Las interesantes labores, que cubren toda la superficie, desgraciadamente fueron repintadas, ofreciendo en la actualidad, una visión muy alejada conforme a su estado primitivo.

Desde esta capilla, bajando por las escaleras de piedra sillar, se accede a la Cripta o “Panteón del Cabildo”, de finales del siglo XVII, actualmente en proceso de restauración. Se cubre con bóvedas de arista, y de lunetos, apareciendo un interesante boceto de San Miguel Arcángel pesando las Almas.
La Sala Capitular, como se ha indicado anteriormente, fue fundada por el Obispo López de Caparroso. A partir del siglo XIX fue utilizada como Sala para las deliberaciones capitulares. Destaca ante todo las bellas labores del siglo XVIII, que decoran la cúpula y linterna de esta capilla, donde se representan profusamente las armas del Prelado. A un lado enmarcado por abultadas labores se halla el retrato que representa al Obispo sedente, de cuerpo entero, vestido con los hábitos de la orden dominica y los atributos propios de su dignidad episcopal. Es un lienzo pintado al óleo, de calidad, de principios del XVII.
Como se puede observar, tras la titular del retablo del Altar Mayor hay un óculo eucarístico, que abre al Trasagrario, sencilla capilla de finales del XVII, cubierta de cúpula ciega, decorada con un rosetón dorado de abultada decoración. En este espacio se reservaba la Eucaristía, constituyendo el verdadero Sagrario de la Colegiata. Se accede desde el lado actual de la epístola a través de anchas escaleras, donde aparece un barandado de madera de finales del XVII. Actualmente no es visitable.
La Sacristía Mayor de época neoclásica, conserva la titular original del retablo mayor, obra de madera, debida al buril de Gregorio de Messa y Martínez, quién la realizó en el año 1692. Decoran la Sacristía los calajes realizados en nogal, s. XVI-XVII y dos interesantísimos espejos de estilo rococó, de enmarcación en madera dorada.
Tras la Sacristía la antigua capilla del Crucifijo, cubierta por bóveda de arista, e interesante pila de lavabo, del XVII-XVIII, en piedra negra de Calatorao.

 

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